El ministerio de Educación está dispuesto a cambiar el actual sistema de acceso a la función pública de los maestros y profesores por otro que no dará prioridad a los interinos. Las principales modificaciones están en la fase de concurso, que pasa a valer solo 3 puntos (ahora son diez) a los que se puede llegar tanto por la experiencia profesional como por el expediente académico, con lo que prácticamente iguala las opciones de todos los candidatos, hayan o no hayan trabajado previamente en centros de enseñanza públicos; según el borrador del nuevo sistema de acceso a la función pública docente al que ha tenido acceso LA OPINIÓN.
Pero quizá la novedad más llamativa es el hecho de que una vez que el profesor tenga la plaza deberá pasar un año en prácticas en el centro escolar, tras el cual tendrá que volver a someterse a un tribunal de oposición que valorará si está listo para hacerse con la plaza de funcionario. Según establece el borrador, durante este año el profesor tan solo dará clases durante la mitad del horario lectivo para poder pasar la otra mitad trabajando en un plan de formación que diseñaría el centro.
La negociación del gabinete que dirige Ángel Gabilondo acaba de empezar y los sindicatos todavía están analizando un texto que no acaba de gustarles. Sobre todo, se quejan de la precipitación de un ministerio al que parece haberle entrado la prisa por sacar adelante la nueva regulación antes de que la legislatura acabe.
El hecho de que el expediente académico y la experiencia profesional estén equiparados es lo que menos gusta a los representantes sindicales, que también tienen pegas con la fase de prácticas. Una cosa en la que coinciden todos es en el hecho de que el texto presentado por el Ministerio no detalla cosas, a su entender, fundamentales. La principal duda es si las administraciones regionales, que tienen transferidas las competencias en Educación, serán capaces de asumir el coste económico de tener a un profesor que ha sacado su plaza trabajando solo la mitad de su horario y, además, tener que pagar a un interino para que cumpla con la otra mitad. De hecho, el salario durante ese año de prácticas es también una de las incógnitas.
El examen en sí también cambiará si se aprueba el borrador. Para empezar, las diferentes pruebas vuelven a ser eliminatorias. Habrá una primera fase que evaluará los conocimientos teóricos en dos partes: la primera será un examen de diez o quince preguntas cortas mientras que la segunda será un examen práctico para demostrar sus habilidades en la especialidad a la que se presentan. Ya no habrá bolas que decidan el tema que tienen que exponer. El profesor tendrá que aprobar cada una de las dos partes para seguir opositando y llegar a la segunda fase en la que deberán demostrar sus habilidades pedagógicas y didácticas con la defensa oral de un supuesto práctico entre los tres que les presentará el tribunal. La nota final será la media de ambas fases.
La negociación con los sindicatos y las comunidades autónomas no será fácil. Tantos cambios y tan profundos hace prever una dura negociación. Aunque parece que, en principio, el Ministerio quiere negociar, siempre tendría la opción de aprobar un real decreto. Por el momento, la consejería de Educación no ha recibido el borrador. El sistema actual es transitorio, por lo que una opción si no hay acuerdo sería prorrogarlo, tal y como proponen algunos sindicatos.